Novedoso giro en la política energética boliviana: Presidencia destituye clave medida para abordar la crisis del sector y revoluciona la forma en que se abastece el país con energía fósil.

En medio de una difícil situación económica, el presidente boliviano Rodrigo Paz anunció ayer la eliminación de los subsidios a los combustibles, que habían sido mantenidos durante dos décadas, y la aplicación de aumentos del 100 por ciento en los precios de la gasolina y el diésel. Simultáneamente, ordenó un aumento salarial del 20 por …

Novedoso giro en la política energética boliviana: Presidencia destituye clave medida para abordar la crisis del sector y revoluciona la forma en que se abastece el país con energía fósil.

En medio de una difícil situación económica, el presidente boliviano Rodrigo Paz anunció ayer la eliminación de los subsidios a los combustibles, que habían sido mantenidos durante dos décadas, y la aplicación de aumentos del 100 por ciento en los precios de la gasolina y el diésel. Simultáneamente, ordenó un aumento salarial del 20 por ciento para compensar el impacto de esta medida en la población.

La decisión, que entrará en vigor inmediatamente, tiene como objetivo reducir la brecha entre los precios internacionales y locales de los combustibles, lo que debería atraer inversiones extranjeras y estimular el crecimiento económico. Sin embargo, este ajuste también supone un golpe duro para muchos bolivianos, sobre todo aquellos que viven en áreas rurales o dependen directamente del transporte.

En efecto, el precio del litro de gasolina pasó de 3.7 bolivianos a 6.96 bolivianos, lo que representa un aumento del 86 por ciento. Por su parte, el precio del diésel aumentó en un 164 por ciento, pasando de 3.72 bolivianos a 9.80 bolivianos por litro. Estos precios estarán vigentes durante los próximos seis meses y, para evitar problemas de abastecimiento, se permitirá la libre importación de carburantes.

La medida también incluye un aumento del 20 por ciento en el salario mínimo para compensar el impacto de esta decisión. Según explicó el presidente Paz, este ajuste salarial tendrá como objetivo proteger a los trabajadores más vulnerables y evitar que la medida tenga un efecto negativo en la economía.

La eliminación de los subsidios a los combustibles es un paso crucial para lograr la estabilidad financiera del país, ya que Bolivia ha estado sufriendo una grave crisis energética desde hace años. La falta de recursos naturales y la dependencia de importaciones han llevado al país a una situación difícil de sostenerse en el tiempo.

No obstante, muchos bolivianos temen que esta medida tenga un efecto devastador en sus bolsillos y en su capacidad para comprar los productos básicos. La población rural, en particular, puede verse afectada negativamente, ya que depende directamente del transporte para obtener alimentos y medicinas.

En este sentido, la respuesta de la sociedad civil y los partidos políticos es crucial para que se puedan tomar medidas efectivas para mitigar el impacto de esta medida. Es importante que se promuevan planes para apoyar a las familias más vulnerables y se garantice la transparencia en la gestión de este ajuste.

En última instancia, la eliminación de los subsidios a los combustibles es un paso necesario para lograr la sostenibilidad financiera del país. Sin embargo, también es importante considerar el impacto en la población y tomar medidas para proteger a los más vulnerables. Solo así se puede garantizar que esta medida tenga un efecto positivo en el futuro económico de Bolivia.