En la noche del jueves, Irán cortó bruscamente el acceso a Internet y las líneas telefónicas que conectaban a los 85 millones de personas que viven en la República Islámica con el resto del mundo. Esta decisión, tomada de manera inesperada, dejó a la mayoría de la población sin acceso a servicios básicos como correos …
“Irán en la Oscuridad: La Censura Digital y la Represión en el Corazón de un País en Ebullición”

En la noche del jueves, Irán cortó bruscamente el acceso a Internet y las líneas telefónicas que conectaban a los 85 millones de personas que viven en la República Islámica con el resto del mundo. Esta decisión, tomada de manera inesperada, dejó a la mayoría de la población sin acceso a servicios básicos como correos electrónicos, redes sociales y aplicaciones móviles.
La medida fue implementada pocos minutos después de las 8:00 de la noche local, cuando la teocracia iraní, que ha sido objeto de críticas internacionales por su política represiva y restrictiva, decidió tomar medidas para controlar el flujo de información y contenir la creciente tensión política en el país.
La conexión a Internet es un derecho fundamental en la era digital, y su corta permite a las autoridades iraníes controlar la forma en que los ciudadanos acceden y comparten información. Aunque Irán ha intentado bloquear sitios web y aplicaciones considerados inapropiados, la realidad es que muchos iraníes han encontrado formas creativas para acceder a contenidos prohibidos, utilizando redes privadas virtuales y servidores enlaces.
La medida también afectó las líneas telefónicas que conectaban a los ciudadanos iraníes con sus familiares y amigos en el extranjero. Muchos iraníes dependen de estas conexiones para mantenerse en contacto con su diáspora, que se extiende por todo el mundo. La corta a las comunicaciones telefónicas ha dejado a muchos sin posibilidad de hablar con sus seres queridos o obtener noticias del exterior.
La decisión de la teocracia iraní de desconectar al país del resto del mundo ha generado preocupación y rechazo en todo el mundo. Los líderes internacionales han condenado la medida como una restricción intolerable a los derechos humanos, mientras que muchos ciudadanos han expresado su frustración y angustia por no poder mantenerse en contacto con sus seres queridos ni obtener acceso a información crucial.
La corta a Internet y las comunicaciones telefónicas también ha generado problemas para los negocios y la economía del país. Muchas empresas iraníes dependen de las conexiones digitales para mantenerse funcionando, y la ausencia de estos servicios puede tener un impacto significativo en su capacidad para operar.
En resumen, la decisión de Irán de desconectar a sus ciudadanos del resto del mundo ha generado una crisis comunicativa y económica que afecta a millones de personas. La medida refleja la política represiva y restrictiva de la teocracia iraní, que busca controlar el flujo de información y contenir la creciente tensión política en el país.






